Nuevas formas de relación

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A medida que avanzamos en las fases de desescalada, vamos tomando conciencia de cómo han cambiado nuestras relaciones y de nuestra nueva forma de relacionarnos.

Hace tiempo que mi foco de atención está en las relaciones humanas. He ido observando cómo el aislamiento social nos ha afectado en lo relacional. He estado muy atenta a mi propia respuesta, a la respuesta de las personas con las que interacciono y a las publicaciones sobre este tema.

En abril se publicó el artículo de los profesores de la Universidad de Nebrija, Ramón Ortega y Ana Carballal, donde analizan las diferencias culturales que existen en relación al distanciamiento social. Ellos se preguntaron, “¿cambiará la pandemia del covid 19  nuestras costumbres?”

Otro autor, Felipe Ortega-Regalado, publica periódicamente artículos muy interesantes donde explica, desde la perspectiva de la astrología y la sistémica, los cambios relacionales que nos proponen los astros.

La mayoría de los autores que he leído coinciden en que estos tres meses han supuesto un desafío enorme para nuestras relaciones y se han acelerado procesos de transformación, que de otro modo nos hubieran llevado años. Coincido con esta impresión.

Observo como algunas personas se han entregado a la experiencia, han asumido la dificultad y están transformando su forma de relacionarse. Han depurado sus agendas, han cerrado etapas, han tomado decisiones valientes, se han transformado asumiendo la dificultad y la novedad. Se han abierto a lo nuevo. Viven en el presente y se relacionan desde su Adulto, la mayor parte del tiempo. Han decidido mirar debajo de la “alfombra” donde “escondemos” nuestras sombras y han abrazado esa parte “difícil” que todos tenemos.

Observo que otras personas siguen procrastinando decisiones,  continúan alargando relaciones y situaciones en las que no encuentran sentido. Observo que algunos miedos se han acentuado y han crecido tanto que han paralizado, incluso,  inmovilizado el movimiento de depuración al que todos estamos invitados.

Observo que algunas personas tienen conciencia de riesgo, conocen su responsabilidad e implicación en la salud pública y están adheridos a las medidas de precaución que marcan las autoridades, sin caer en la obsesión.

Observo que otras personas niegan el riesgo, lo ningunean, rechazan y/o ignoran su responsabilidad e implicación en la salud pública, seguramente ignorando que además, técnicamente incurren en delito. En oposición a esta polaridad está la manifestación de las personas obsesionadas que magnifican el riesgo, denuncian y critican.

Observo que la inanición de contacto físico ha disparado el “consumo” de relaciones rápidas, que llenan pero no nutren y que conllevan riesgos añadidos a nivel personal y colectivo. En paralelo, otro sector de la población está practicando lo que se llama “dieta détox de relaciones”. Estas personas suelen haber conectado con la sacralidad de su cuerpo y han iniciado o continuado un camino personal de autoindagación cuyo destino es el autoconocimiento y la autoestima, ingredientes imprescindibles para gozar de amor propio, de nuestro primer amor, del amor esencial, del amor por uno mismo. Han comprendido que no puedes dar lo que no tienes y por ello han comenzado a amarse antes de disponerse a amar a otros.

Observo que las consultas sobre cómo mantener relaciones sexuales  y cómo ligar en tiempos del COVID  han aumentado, hasta el punto en que la mayoría de las personas con influencia en redes sociales hablan y publican sobre este asunto.

Gracias a mi formación y a mi experiencia estoy aprendiendo a ofrecer una mirada amorosa e inclusiva, incluyendo a todo y a todos como son. Todas las opciones están al servicio de algo más grande, aunque no lo entendamos. Esta es una frase que tiene una enorme profundidad y significado para mí. Practicarla, en algunas ocasiones, me supone todo un desafío; en cada práctica abundo en la humildad, comprendo que soy una más y sólo una más, que todos somos necesarios tal como somos, que todos estamos guiados por algo más grande que se escapa a nuestra comprensión. Me asombra lo sencillo y lo profundo que es decirle sí a la vida y al mismo tiempo la inmensa disciplina que se requiere para mantener esta posición activa. Para mí está siendo una oportunidad de oro que agradezco enormemente. Sigo observando con atención la transformación que me muestran las personas, al mismo tiempo que la vivo intensamente.

Para terminar deseo compartir dos enlaces. El primero es la web de Brigitte Champetier de Ribes que ofrece valiosos recursos: ejercicios sistémicos, meditaciones, audios, vídeos, cursos, publicaciones…https://www.insconsfa.com/

El segundo enlace, es el vídeo de la campaña turística de Andalucía 2020. Hace referencia a las preguntas “raras” que hacemos las enfermeras y a algo que os invito a experimentar… a vivir intensamente desde el corazón.

Hasta la próxima,

Marina.

PD.: Este es el enlace de mi blog “Madre&Mujer” por si te apetece visitarlo: https://marinamonzon.wordpress.com/blog/

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